Las fugas de agua no solo provocan molestias, también aumentan el consumo, generan humedades y pueden afectar la estructura de tu vivienda. La buena noticia es que la mayoría se pueden prevenir con unos hábitos sencillos y revisiones periódicas. Aquí tienes algunos consejos prácticos para mantener tu instalación de fontanería en perfecto estado.

🔍 1. Revisa periódicamente las tuberías y llaves de paso
Dedica unos minutos al mes a comprobar que no haya goteos o humedad en los puntos visibles: bajo el fregadero, detrás del inodoro o junto a la lavadora. Si notas corrosión o moho, pide una revisión profesional antes de que el problema avance.
🚿 2. Evita la presión excesiva en el sistema
Una presión demasiado alta puede dañar las juntas y provocar pequeñas fugas. Instalar un reductor de presión es una medida económica que alarga la vida útil de la instalación y reduce el riesgo de roturas repentinas.
🧴 3. Cuida lo que tiras por los desagües
Grasas, restos de comida o productos químicos agresivos son enemigos directos de las tuberías. Usa rejillas en los desagües, tira el aceite usado en botellas cerradas y evita verter limpiadores corrosivos que dañan las juntas internas.
🧰 4. Mantén las juntas y sellados en buen estado
La silicona de bañeras, lavabos y fregaderos se deteriora con el tiempo. Sustitúyela cuando empiece a agrietarse o despegarse, ya que puede dejar pasar agua hacia las paredes o el suelo sin que lo notes.
🌡️ 5. Vigila los cambios de temperatura
En invierno, el agua fría puede hacer que las tuberías se contraigan y generen microfisuras. Si la instalación pasa por zonas frías o exteriores, protégela con aislamiento térmico. Así evitarás fugas y roturas por congelación o condensación.
🧺 6. Revisa electrodomésticos y calentadores
Las mangueras de lavadoras y lavavajillas sufren mucho con el uso. Comprueba que no tengan grietas ni uniones flojas, y cámbialas cada pocos años. Haz lo mismo con el termo o calentador: una fuga en estos aparatos puede causar grandes daños si no se detecta a tiempo.
📅 7. Programa mantenimientos preventivos
Contratar una revisión anual de fontanería es la mejor forma de prevenir problemas. Un técnico profesional puede detectar fugas ocultas, revisar las presiones y limpiar las tuberías sin necesidad de obras.
💡 Consejo extra
Si vas a ausentarte durante varios días, cierra la llave general del agua. Es una medida sencilla que puede evitar un desastre si se rompe una conexión mientras estás fuera.
✅ Conclusión
Prevenir una fuga es mucho más fácil (y barato) que repararla. Mantener tu instalación en buen estado no requiere grandes esfuerzos, solo un poco de atención y revisiones periódicas. Si notas cualquier señal extraña, contacta con un fontanero profesional antes de que sea demasiado tarde.